Un carpintero vecino contribuyó con el primer aviso del restaurante, que no era como el de hoy, sino de letras rojas pintadas sobre un par de tablones. En realidad, durante sus primeros días el restaurante no tuvo ningún planteamiento de diseño. Sencillamente era lo que salía y lo que se nos ocurría de una manera espontánea. El logo actual lo diseñamos hace unos ocho años, cuando ya era evidente que el restaurante tenía una profunda relación conmigo. Entonces le pedí a un cuñado que me ayudara con el diseño: queríamos que fuera manuscrito y que incorporara la figura del ángel extraída de una de las pinturas de Miguel Ángel. He aquí una remembranza tardía de la Clínica de los Ángeles.